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Superficies articulares de la rodilla en función de la flexoextensión y la rotación axial



Superficies articulares en función de la flexoextensión

El principal grado de libertad de la rodilla, el de flexo extensión que corresponde al eje transversal está condicionado por una articulación tipo troclear: la superficie del extremo inferior del fémur constituye una polea (1) o un segmento de polea que, por su forma, recuerda a un tren de aterrizaje doble de avión (2).

Los dos cóndilos femorales, convexos en ambos sentidos forman las dos carillas de la polea y se prolongan hacia delante menate las dos carillas de la tróclea femoral (3).


La garganta de la polea está representada, por delante, por la garganta de la tróclea femoral y, por detrás, por la fosa intercondílea. Algunos autores describen la rodilla como una articulación bicondílea (anatómicamente) y es una articulación troclear específica (mecánicamente)


En la parte de la tibia, las superficies tibiales están inversamente conformadas y se organizan sobre dos correderas paralelas, incurvadas y cóncavas, separadas por una cresta roma anteroposterior (4).



La glenoides externa (GE) y la glenoides interna (GI) se disponen cada una por una corredera de la superficie (S) además de estar separada por la cresta roma anteroposterior, donde se aloja el macizo de las eminencias intercondíleas, por delante de la prolongación, se sitúa la cresta roma de la cara posterior de la rótula (Ro) y sus vertientes prolonga la superficie de las glenoides. Tiene un eje transversal que coincide con el eje de los cóndilos.


En este conjunto funcionalmente, se constituye:

  • La articulación femorotibial es el conjunto de la glenoides que corresponde con los cóndilos mientras que el macizo de las eminencias se aloja en la fosa intercondílea

  • La articulación femoropatelar está constituido por tos carillas de la tróclea femoral y la cresta vertical que se acopla en la garganta de la tróclea.

Las dos articulaciones anteriores están incluidas en una única y misma articulación anatómica, la articulación de la rodilla.


Considerada únicamente desde el ángulo de flexo extensión es como una superficie en forma de polea deslizándose sobre una doble corredera, cóncava y emparejada.


Superficies tibiales en función de la rotación axial

La cresta roma de la superficie inferior, al encajarse en la garganta de la polea en toda su longitud, impide cualquier movimiento de rotación axial de la superficie inferior bajo la superficie superior.


Para que la rotación axial sea factible (5), se debe modificar la superficie inferior de tal forma que la cresta roma reduzca su longitud, eliminando la parte media y se transforme en pivote.


Con esto, se liman los dos extremos de esta cresta, de forma que no quede más que en su parte media que constituirá un pivote, encajado en la garganta de la polea y alrededor del cual puede girar la superficie inferior. Este pivote es el macizo de las eminencias intercondíleas, constituye la vertiente externa de la glenoide interna y la vertiente interna de la glenoides externa, por la espina tibial interna pasa el eje vertical (R).


Por la espina tibial interna pasa el eje vertical R alrededor del cual se efectúan movimientos de rotación longitudinal. El verdadero pivote mecánica de la rodilla es el tubérculo intercondíleo medial y los ligamentos son una unión central.


Esta transformación de las superficies articulares es más fácil entender con un módelo mecánico:

Si se cogen dos piezas (6), una superior (ranura) y otra inferior, con una espiga de tamaño y medidas inferiores a la ranura. Pueden deslizarse con facilidad, pero no pueden girar una con respecto de la otra. Si se eliminaran los dos extremos de la espiga para que no quede nada de su parte central, cuyo diámetro no supera la longitud de la ranura, se reemplaza la espiga por un pivote cilíndrico que se aloja en la ranura superior (7).


Ahora se puede realizar dos tipos de movimiento: (8)

  • Un deslizamiento de la espiga central a lo largo de la ranura (flexoextensión)

  • Una rotación de la espiga en el inferior de la ranura, que corresponde a la rotación en torno al eje longitudinal de la pierna.



Referencias bibliográficas

  • Kapandji A, I. (2012). Fisiología articular. España: Ed. Médica Panamericana, Tomo II, 6ª. ed. Pág. 80-83

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